Ayer fue el día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía.

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Con el propósito de concienciar a la comunidad internacional sobre la importancia que tiene adelantar estrategias para la preservación del agua y mitigar la  vulnerabilidad de los ecosistemas cuando se presenta degradación de la tierra en las zonas áridas; en 1994, la Asamblea General de las Naciones Unidas declaró el 17 de junio como el Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía.

Según la ONU, la desertificación se debe a la sobreexplotación y el uso inadecuado de la tierra, la deforestación, el sobrepastoreo y las malas prácticas de riego, que sumadas al cambio climático configuran un fenómeno en el que los afluentes hídricos se ven fuertemente afectados.

Y la sequía, se puede abarcar desde varios puntos de vista, según lo manifiesta Hernán Andrade, profesor de la Facultad de Ingeniería Agronómica, puesto que se analiza de forma meteorológica, relacionada con la precipitación por debajo de lo normal, otra es la sequía hidrológica, caracterizada por la desigualdad entre la disponibilidad natural de agua y las demandas naturales de agua (caudales de ríos, quebradas, entre otros) y también la agroclimática, que tiene que ver con el cómo esa falta de agua afecta los cultivos y sistemas de producción.

Dichos fenómenos, limitan aún más los medios de vida de millones de personas que enfrentan niveles de pobreza extrema, pues no sólo se presenta carencia del liquido preciado, sino que los suelos son infertiles.

Por tal razón, desde la Universidad del Tolima, el profesor Hernán Andrade, quien también lidera el grupo de investigación PROECUT – Producción Ecoamigable de Cultivos Tropicales, de la Facultad de Ingeniería Agronómica, junto a su grupo de trabajo, vienen adelantando proyectos relacionados con la mitigación y adaptación al cambio climático, lo cual hace referencia a la reducción de gases de efecto invernadero, y cómo esos sistemas del uso del suelo y sistemas productivos se ajustan a las condiciones del clima que está cambiando.

Algunas de las estrategias que sugiere Andrade para solventar dichas problemáticas, se relacionan con las coberturas nobles, las cuales hacen referencia a los sistemas agroforestales, donde se combinan cultivos con árboles o plantas, pues “al tener un suelo cubierto, las posibilidades de desertificación son menores, de ese modo podemos conservar la materia orgánica del suelo y las cualidades del suelo tal como están” aseguró.

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