La UT le apuesta a la conservación del bosque de Galilea

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Profesores investigadores de la Facultad de Ingeniería Forestal de la Universidad del Tolima, se encuentran realizando un proyecto para la declaratoria del Bosque de Galilea como área protegida en el oriente del departamento del Tolima, en los municipios de Villarrica y Dolores.

Los investigadores responsables de este proceso son Miguel Ángel Quimbayo Cardona, Luis Alfredo Lozano Botache, Boris Villanueva Tamayo (Grupo de Investigación en Biodiversidad y Dinámica de Ecosistemas Tropicales – GIBDET) y Uriel Pérez Gómez (Grupo de Investigación en Cuencas Hidrográficas), bajo la dirección del profesor Quimbayo Cardona (líder de GIBDET)

El proyecto se realiza en el marco del convenio 411 de 2017 entre CORTOLIMA y la UT, en el cual participan contratistas que están encargados de apoyar los aspectos biofísicos, socioeconómicos y culturales, de biodiversidad y administrativos, soportados en los laboratorios de Biodiversidad, Sistemas de Información Geográfica (LabSIG) y Dendrología.

El proceso inició hace más de un año con los acercamientos comunitarios respectivos relacionados con las fases respectivas dentro de la ruta de declaratoria de áreas protegidas, enmarcada en la Resolución 1125 de 2015 del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible. Las actividades que el equipo técnico de la UT está realizando desde el 2018 van encaminadas a cumplir con dos de las tres fases que están establecidas en dicha Resolución

“Se han venido adelantando talleres de reconocimiento territorial, en los cuales las personas se ubican espacialmente y ubican los puntos de infraestructura y localidades de interés para la conservación. A partir de eso nosotros podemos hacer una caracterización de la comunidad, el uso del suelo, de los recursos, sus principales actividades productivas, los bienes y servicios ecosistémicos que ellos reconocen, las amenazas a la conservación d elas especies y los ecosistemas, entre otros”, asegura Valentina Sánchez (Profesional Social del proyecto).

El trabajo de campo en el Bosque de Galilea se ha caracterizado por muestreos de fauna silvestre (anfibios, reptiles, aves y mamíferos) y vegetación (especies arbóreas, palmas, orquídeas, entre otras), mediante la instalación de parcelas de vegetación y de equipos y materiales especializados para los grupos taxonómicos con el rigor científico que este tipo de proyectos requiere. Igualmente, se han realizado visitas de verificación en campo para los análisis de coberturas naturales y aspectos antropológicos desde la arqueología del paisaje.

Los muestreos de campo para los estudios de biodiversidad se han realizado en las siguientes localidades: Río Naranjo, Campo Hermoso, La Chata, Alto del Himalaya y Riachón. Las características ambientales del Bosque de Galilea son muy particulares debido a la alta humedad presentada por las precipitaciones permanentes en la zona; esto hace que el bosque se comporte como una selva húmeda en medio de la cordillera Oriental. Esto ha permitido tener registros de especies de fauna y flora en categorías de riesgo de extinción, especies endémicas, especies de fauna presionadas por cacería (pavas, oso de anteojos, cerdo de monte, mono churuco), especies de árboles presionadas por tala para explotación de madera o para consumo por parte de las personas de la zona.

Las actividades más recientes y determinantes en la ruta de declaratoria del área protegida han sido la definición de objetivos de conservación, valores objeto de conservación y la categoría de conservación, dentro de las cuales se encuentran: Parque Natural Regional, Reserva Natural Forestal, Distrito  de Manejo Integrado y Distrito de Conservación de Suelos. A este respecto, ha habido consenso en las comunidades reconociendo que la mejor figura de conservación para el Bosque de Galilea sería Parque Natural Regional

“Se espera que dicha categoría de conservación permita restringir la explotación de hidrocarburos y las actividades antrópicas, que es algo que preocupa tanto al equipo técnico del proyecto como a las comunidades que habitan alrededor del bosque”, manifiesta el profesor Quimbayo.

Finalmente, el informe técnico que se entregue a CORTOLIMA debe surtir un proceso de revisión y validación por parte de la Corporación y posteriormente ser enviado al Instituto de Investigación de Recursos Biológicos Alexander von Humboldt, quienes tienen la responsabilidad de emitir un concepto sobre la declaratoria del área protegida del orden regional. Para esto, CORTOLIMA ya ha venido adelantando algunos procesos relacionados con la Fase III de la ruta de declaratoria consistente en las consultas a nivel nacional con la Agencia Nacional de Hidrocarburos, Agencia Nacional de Licencias Ambientales, el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, Unidad de Parques Nacionales Naturales, Ministerio de Agricultura, entre otros.