Manuel León Cuartas, una vida entregada a la UT

Profesores

En sus casi 80 años de existencia, la Universidad del Tolima ha visto transitar por sus aulas y por su campus, centenares de personas que han marcado positivamente su historia. Desde sus inicios, al proyecto de educación superior más importante del departamento, se sumaron mentes brillantes que ayudaron a consolidar los procesos académicos del alma mater que hoy en día se mantienen, primero como estudiantes de la misma, y luego como docentes, funcionarios y directivos.

Ese fue el caso del maestro Manuel León Cuartas, quien ingresó a la UT en el año 1956 como estudiante de la Escuela de Bellas Artes que apenas emergía en la Universidad, para luego convertirse en Profesor, Vicerrector de Desarrollo Humano, y Rector encargado en varias ocasiones.

Justamente haciendo trazos, a la edad de 8 años, Manuel León sorprendió a su padre con un retrato del recién asesinado Jorge Eliecer Gaitán. Su réplica exacta, llevó a don Manuel Efraín a motivar a su hijo a quien bautizó con su nombre, para que estudiara artes luego de un fugaz paso por el Conservatorio de Música del Tolima, a donde años más tarde estudiaría su hija Marcela.

En la Universidad del Tolima, el maestro León, no solo aprendió sobre pintura y dibujo, también aprendió a querer esta Institución. Por ello, además de dar clases y ayudar a consolidar el Centro Cultural que hoy tiene el privilegio de dirigir, Manuel León fue representante profesoral ante el Consejo Superior, asesor del entonces rector Fernando Misas Arango con quien entabló una gran amistad, y el primer Vicerrector de Desarrollo Humano en propiedad, a donde pudo sacar adelante varios procesos de bienestar universitario, aunque a él mismo, la palabra “bienestar” no le resulte del todo agradable.

Para el maestro León el camino que lo retornaría a la UT fue largo, pues luego de terminar sus cursos de artes en la Universidad del Tolima, fue beneficiario de una beca para ir a recibir título de la Universidad Nacional, y desde entonces, las oportunidades laborales lejos de la UT nunca le faltaron. Primero fue a Cúcuta, luego a Tunja, después a Sogamoso, y más adelante a Bogotá, en todas estas ciudades, el maestro León compartió sus conocimientos, y su potencial como artista que llegó a su techo.

Sus obras han sido de admiración para propios y extraños, y algunas de ellas pueden evidenciarse en la ciudad de Ibagué, como aquellos famosos murales ubicados en el Centro Comercial Arkacentro, trabajados en compañía del maestro Edilberto Calderon, con quien compartió clases.

Para el Maestro León, su regreso a la UT fue volver a ese lugar donde conoció el conocimiento de cerca, a donde se formó y también donde se casó, pues dentro de las anécdotas que tiene por contar, se encuentra aquella que habla de su matrimonio con Myriam García, a quien conoció como su alumna, y con quien tuvo a sus hijas Adriana y Marcela. Juntos se casaron en el Aula Múltiple de la Universidad del Tolima, y aquella curiosa historia pocos la conocían hasta el día de hoy.

Por estos días, y luego de una trayectoria de más de 40 años, cuatro libros de arte y un gran número de debates; el Maestro Manuel León, además de dirigir el Centro Cultural de la UT, a donde llegó en 2016 en un nuevo ciclo por el alma mater, pasa sus días dictando clases, cosa que disfruta como el primer día. Sus domingos suele compartirlos con su nieto Tomás Ferro León, a quien considera su mejor amigo, y en quien ha inculcado la importancia de alimentar conocimiento y proyectarlo. Dentro de sus pasiones, se encuentra la cocina, pues se considera el chef de la familia por excelencia.

Atrás quedaron los días de querer ir a la vuelta Colombia, pues además de querer cantar y ser músico, uno de sus sueños siempre fue ser ciclista profesional. Hoy esos deseos quedaron reservados en los momentos con su nieto, y aunque comparte gran tiempo con él, su inclinación no se avizora por el lado del arte, sino por el fútbol, esa otra pasión que desborda a los niños de hoy en día, así como el ciclismo en la década de los 50 atraía al Maestro León. Solo el tiempo dirá cual fue el camino elegido. Bien dijo Camilo Pérez Salamanca en uno de sus buenos escritos: este León sí es como lo pintan.

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