“Tenemos que construir un nuevo horizonte de relación institucional con el gobierno departamental”: Director del CERE

La UT avanza

El Centro de Estudios Regionales tiene entre sus objetivos la construcción de la política de regionalización de la universidad, una tarea que ha venido siendo adelantada hace varios años pero que no se ha concretado.

De la regionalización dependen dos proyectos, según el Plan de Desarrollo Institucional: la expansión de la universidad a través de sedes en las cabeceras provinciales del Tolima y en Bogotá, y el proyecto multicampus en Ibagué, una apuesta por descentralizar la sede central de Santa Helena.

Si bien la concepción de la política le atañe fundamentalmente a los actores académicos, es indudable que tanto el ente territorial como las alcaldías, puede ser aliados estratégicos en su implementación.

Hablamos con el director del Centro de Estudios Regionales sobre este proceso.

 

¿Qué le está proponiendo el CERE al departamento en lo que tiene que ver con la regionalización de la UT?

Le estamos proponiendo institucionalizar nuestras apuestas de regionalización vía planes de desarrollo, y más adelante, políticas públicas de regionalización de educación postsecundaria y universitaria.

Lo que creemos es que en la coyuntura convergen tres escenarios que pueden sentar las bases para que la universidad pueda ampliar su rango de acción en el territorio, a través de procesos de planeación controlados y estables:

Lo primero es que esta ya no es una institución amenazada por la quiebra. Con altas probabilidades de recibir la acreditación institucional, el saneamiento financiero nos permite proyectarnos a futuro. 

Es el mismo escenario institucional en el que están los mandatarios recién electos, quienes se encuentran en proceso de construcción de su visión de desarrollo.

Nosotros estamos redireccionando el plan de desarrollo, y construyendo nuestras políticas institucionales, entre ellas la de regionalización, y los entes territoriales, por su parte, configuran su marco de acción para el cuatrenio.

Esa, sin duda, es una ventana de oportunidad enorme, dado que si nos ponemos de acuerdo en los problemas, probablemente también nos pongamos de acuerdo en las soluciones de corto, mediano y largo plazo.

Compartir diagnósticos sobre los problemas regionales, permitirán un tipo de acción institucional mucho más orgánica, en lo que respecta a la diada Universidad-Estado. Esto implica, necesariamente, un nuevo horizonte de relación interinstitucional, ya no centrado en cierto unilateralismo en el que la universidad juega un rol pasivo, sino en un tipo de relación bilateral en el que el rol de la academia es mucho más activo, cercano al ideal que nos exige concentrarnos en la solución de los problemas urgentes del entorno.

Por último, un asunto no menor es que tanto el periodo del gobernador como el del rector son convergentes en un poco más de dos años, lo cual le da estabilidad al proceso.

 

¿Cuáles son esas apuestas de regionalización de la UT que podrían institucionalizarse vía plan de desarrollo?

Son siete, y todas tienen que ver con cosas que sabemos hacer bien. Además, son lo suficientemente amplias de manera que se puedan llenar de contenido en su implementación.

Fueron construidas con atención a nuestras fortalezas, con el objetivo de impactar positivamente el departamento.

En Educación, queremos responder a una demanda de los municipios, que vienen solicitando una oferta que atienda las necesidades y la vocación del territorio. Esto implica en el corto, mediano y largo plazo, pensarnos un buen abanico de educación continuada, la implementación de ciclos propedéuticos de profesionalización, y programas de pregrado y posgrado en presencial y distancia, articulados a las dinámicas subregionales.

El objetivo es llegar a tener una presencia robusta y estable en las provincias del departamento, trabajar desde la educación media y apoyar la resignificación de los énfasis de las instituciones educativas.

En esa misma línea, los ejes misionales de la investigación y la proyección social, deben responder a temas sensibles de la región, en los que podamos configurar alianzas estratégicas con los entes territoriales.

Por ejemplo, en temas como la mitigación del cambio climático, la superación de la pobreza y la desigualdad, el apoyo a la economía campesina, la agroindustria y el emprendimiento, la cualificación de la democracia y la gobernabilidad local, la convivencia, la seguridad y la construcción de paz.

 

¿Cómo va todo ese proceso y cuándo se concreta?

Tanto el señor gobernador como el señor rector solicitaron estudiar los escenarios de articulación de la regionalización de la UT en el plan de desarrollo.

Obedeciendo esa directriz, nos reunimos con el equipo de planeación departamental para analizar metodológicamente cómo podríamos hacerlo. En eso estamos.

El primer plazo es el 28 de febrero, que es cuando el primer borrador de plan debe entregarse al Consejo Territorial de Planeación y a Cortolima. Luego de pasar por ese escenario, vuelve a revisión para finalmente ser radicado en la Asamblea, en abril, así que tenemos plazo para hacer incidencia hasta el mes de mayo que es cuando debe quedar finalmente aprobado.

 

¿Qué proyectos vienen adelantando como CERE en esa dirección?

Hemos venido adelantando trabajo a partir de alianzas con otras organizaciones. Con el Departamento para la Prosperidad Social, construimos una propuesta para que se incluya un capítulo sobre superación de la pobreza en el plan de desarrollo.

Con la JEP, se van a proponer lineamientos de justicia transicional que dejen abierta la puerta para promover escenarios de reconciliación, como por ejemplo, la realización de trabajos, obras y acciones reparadoras en los municipios PDET.

Finalmente, con ONU, se va a apoyar el enfoque de derechos humanos del plan de desarrollo.

 

 

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