Ramiro Walteros a sus 93 años trabaja, estudia y es ejemplo de vida sana

Proyección Social

Ramiro Walteros, oriundo de El Espinal, a sus 93 años, no ha puesto límite a su vida laboral y productiva, esa que lo mantiene activo, saludable y muy lúcido. Hace 40 años ejerce la Reflexología en pies y manos, una de las terapias alternativas más estudiadas, que consiste en la aplicación de presión, estiramientos y manipulación en estas extremidades para lograr un efecto concreto en la zona correspondiente del cuerpo y reestablecer así su equilibrio.

Los pies y las manos son el espejo del cuerpo, y cada parte de este se refleja en un punto concreto de la palma de la mano o planta del pie,” sostiene el terapeuta, quien para sus sesiones a domicilio, utiliza el aceite de manzanilla y en ocasiones la ortiga para hacer circular la sangre cuando debe tratar golpes. Ramiro cuenta con diploma que certifica su preparación en esta materia, para prestar el servicio la única solicitud que hace es que vayan por él a su casa: “Más joven trabajaba muchos domicilios, todavía lo hago, pero solicito que me recojan, pues ya no estoy en edad montar en buseta”.

Este hombre tiene bien clara la fecha de su nacimiento: 24 de enero de 1928, goza de excelente salud, física y mental, vive solo pues sus dos únicos hijos ya fallecieron, y aunque cuenta con una «pensioncita» como él la llama, continúa sirviéndole a quien necesita de sus terapias.

La reflexología no es que la paguen muy bien que digamos, yo la hago muy espontánea y de muy buena voluntad y he tenido resultados que me han dejado asombrado, las personas que la han recibido se han quedado muy contentas. A mí lo que me falta es propagandita, pero me conocen”. En vista de esta necesidad sentida de Ramiro, un estudiante de la UT, le hizo un aporte, le diseñó un brochure para la promoción de sus servicios.

Es muy disciplinado con sus rutinas diarias y su alimentación, a las que debe su longevidad, se levanta todos los días a las 5:00 a.m. todos los días, toma almendras con avena dejadas en agua la noche anterior, recibe el sol en su espalda y del cuello hacia abajo, para obtener vitamina D, hace ejercicio y su alimentación es completamente sana, en la que no falta la linaza, las frutas, los vegetales y el jugo de tomatico, con miel de abejas y polen en las noches.

En sus ratos libres dedica tiempo a leer y a capacitarse gracias al apadrinamiento de la Oficina de Proyección Social de la Universidad del Tolima y al apoyo de Deissy Conde, profesional de esta dependencia, que lo ha incluido en el grupo de emprendedores de la tercera edad, programa que le ha permitido participar en diversos cursos e incluso en ferias de emprendimiento donde ha dado a conocer sus conocimientos en esta técnica.

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