Conversatorio de reducción de daños en cocaínas fumables: un diálogo entre empatía y academia

Vicerrectoría de Desarrollo Humano

En el Auditorio Mayor de la Academia de la UT, se llevó a cabo el conversatorio de reducción de daños en cocaínas fumables en compañía de estudiantes de la universidad, integrantes del colectivo Cultura Cívica Cannábica, en el marco de la implementación de la Política para la Prevención y Reducción del consumo de sustancias psicoactivas y el Programa para el Abordaje Integral de Consumos Adictivos-PICA.

En la lista de actividades que pudo disfrutar la audiencia está la conmemoración de los 10 años de “Apoye, no castigue”, una campaña diseñada para invertir el sentido de El Día Internacional de la Lucha contra el Uso Indebido y el Tráfico Ilícito de Drogas de las Naciones Unidas, que se enfoca en el control de drogas.

David Giraldo, director del colectivo Cultura Cívica Cannábica, contó sobre lo que viene adelantando el colectivo en el proceso de desmitificar y desestigmatizar el consumo de cannabis en el territorio nacional, se pudo hacer una aproximación a las bondades de la planta y las miras legales tras esta.

“Me tocó fibras, escuchar testimonios de las personas que han vivido este proceso, cambié mi perspectiva sobre las drogas, sobre los psicoactivos… Yo tuve a mi hijo con consumo de marihuana, pero ahora lo veo desde otra perspectiva, lo veo más amplio, creo que es algo que me nutrió y me informó sobre estos temas” Elizabeth Gómez, contadora pública, asistente al evento.

Asimismo, hubo una obra de teatro denominada “Habitando mi calle”, con la que se abordó de manera satírica la realidad de los habitantes de calle, vivencias, el rebusque, las drogas, la supervivencia, entre otros. Con risas el arte amortiguó la mirada académica y social del tema central.

En la conclusión del espacio se abrió el conversatorio a la experiencia, a los relatos de dos invitados que vivieron la calle, el consumo de bazuco y la posibilidad de reivindicarse y buscar el tratamiento de su adicción, ellos son Henry Mota y Diego Alzate.

“Hay que tener en cuenta la palabra del habitante de calle, muchos habitantes de calle no consumen bazuco, tienen otros problemáticas y merecen ser escuchados. La universidad debe acercarse y generar diálogos que mejoren sus condiciones. De forma autónoma algunos colectivos reparten agua de panela y pan, en este caso la universidad puede propiciar espacios de diálogo, de acercamiento al habitante de calle para generar vínculos” Diego Alzate, participante del conversatorio.

A su vez, Henry Mota, partícipe del conversatorio, dijo: “me llevo muchos gratos recuerdos, el mensaje que a alguien le importó mi historia de vida, me sentí respetado, que por primera vez a alguien le interesó mi vida y más allá de generar controversia, esto generó aprendizaje y todas y todos se van con la idea de cuestionarse cuando vaya a casa”

En conclusión, este tipo de espacios, desde la perspectiva de los presentes, es pertinente como una obligación ética por parte de la Universidad del Tolima, entre tanto, la Política para la Prevención y Reducción del consumo de sustancias psicoactivas, seguirá generando espacios de diálogo sobre lo relacionado con SPA.

Redacción: Simón Gonzáles. 

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