Un día para la memoria: Encuentro de egresados del año 1969

Facultad Ing. Agronómica

La Facultad de Ingeniería Agronómica, en cabeza del decano Rafael Flórez Faura, con un grupo de egresados del año 1969, el ingeniero Carlos Aguiar Tello, el profesor Leopoldo Hernández Guzmán y el director del programa Carlos Cardozo, se dieron a la tarea de organizar el Primer Reencuentro de Egresados del programa, evento que contó con egresados provenientes de Estados Unidos, Venezuela y diversas geografías de Colombia, siendo este un espacio para la memoria, el reencuentro, la historia y la emotividad.

La Facultad de Ingeniería Agronómica cuenta con una larga tradición dentro de la Universidad del Tolima, desde su funcionamiento en la Granja San Jorge y posteriormente, en el año 1965, en las instalaciones de lo que conocemos hoy en la Universidad del Tolima, como “Los Galpones”. Allí un grupo de 40 estudiantes entre ellos seis mujeres, catapultaron al programa y la Facultad como una de las más importantes del país, acogiendo personas de la Costa Caribe, Cauca, Valle del Cauca, Cundinamarca, entre otras.

Es así que, a partir de este encuentro se hizo una venía a la memoria, recordando un sinfín de experiencias con los docentes, prácticas, compañeros. Entre tantas historias se recordó que para poder ingresar a la Universidad se presentaban exámenes de admisión y se brindada un primer año de nivel que era obligatorio, en ICAB (Instituto de Ciencias Básicas) y los estudiantes que aprobaran podrían escoger entre Ingeniería Agronómica y Forestal. En ese año se veían clases de matemáticas, español, química, entre otras materias que eran esenciales para la carrera de Ingeniería. En ese momento había un profesor cubano al que le llamaban “El Loco Granados”, quien era una eminencia y se decía que había estudiado en Rusia y que “volaba”, tal vez por el gran respeto que trasmitía a todos los que llegaban a la Universidad.

En el mismo ICAB, había profesores muy recordados, como el docente de Sociología Rómulo Salazar, contralor del Departamento en la época, quien dictaba sus clases en el espacio que quedaba al final de los “galpones” y que le decían la “Casa Roja”, un salón donde los estudiantes presentaban sus exámenes. En esa clase estaban matriculados 120 estudiantes, pero sólo asistían 30, y las clases consistían en copiar unas conferencias y eso provocaba que nadie fuera, pero, cuando presentaron el primer examen, con al menos 35 preguntas, llegaron los 120 estudiantes, por lo que el profesor Rómulo no sabía ni quiénes eran los asistentes y le tocó ir hasta la rectoría para que con el mimeógrafo le replicaran los exámenes. También se recuerda a la profesora Aida Trina Restrepo, que cariñosamente le decían la “Profesora Corazones” con un sinnúmero de anécdotas.

Por entonces, el rector era el doctor Rafael Parga Cortés, ya que: “Entre 1968 y 1972 fue designado rector de la Universidad del Tolima, en donde, como siempre, con su generosidad, espíritu altruista, capacidad innovadora y talante liberal, consolidó el centro educativo y lo proyectó nacionalmente” (Melo, s.f, p. 143). Parga Cortés fue una gran personalidad en la historia de la Universidad, con él se tiene la experiencia de una denuncia que le llegó de parte de las compañeras de Ingeniería Agronómica porque los compañeros se bañaron en paños menores (“calzoncillos”) en el río de regreso de una práctica. Ante esta denuncia el doctor Parga se rió e indicó a su secretaria que revisará qué se podía hacer, sin embargo, dicha denuncia no prosperó.

Los estudiantes de la época hacían sus prácticas en los predios que hoy conocemos como las residencias, La María, el Jardín Botánico y el espacio en dónde hoy se ubica el hotel Estelar, incluso en lo que hoy conforma una de las vías principales de la ciudad, la carrera Quinta. Se hacía picando los predios para la siembra y midiendo de la forma más exacta posible con el teodolito, para levantar planos cartográficos.

Igualmente, los llevaban a Armero para trabajar en los cultivos de algodón. Una compañera, María Hermira Acevedo Gutiérrez, quien fue una mujer muy trabajadora y ayudaba a sus compañeros, le entregaba a cada uno cinco surcos de algodón y debían cogerlo, como práctica y evaluación del algodón. Hermira terminaba muy rápido y le ayudaba a los demás para terminar, ya que el sol inclemente no daba tregua.

En la historia queda la huelga de un mes y medio que se hizo por los estudiantes para que la Gobernación del Tolima cediera una granja que era ocupada por el cuartel del ejército que tenía el Coronel José Joaquín Matallana en Armero. El doctor Parga dio la orden de comprarla, pero el Gobernador de la época no quería cederla y ya con la presión de la huelga se adjudicó a la Universidad del Tolima, allí vivió el primer profesor Ingeniero Agrónomo  llamado Jerónimo García, junto con su familia, en lo que hoy se conoce como Granja de Armero, la cual brindaba la oportunidad a los estudiantes de trabajar para organizarla y le pagaban $20 pesos por día, en las vacaciones.

Se contaba también con la granja de Nataima, (Centro Regional de Investigaciones de Agricultura tropical) en la cual los estudiantes hacían sus pasantías. A la Granja Marañones, que pertenecía a la Federación de Algodoneros, iban a Hipinto en San Alberto, hoy día Indupalma, entre otras salidas que permitiría llenar muchas hojas para reseñar sus anécdotas.

Dentro de la historia se conocía la fiesta de bienvenida de los “primíparos”. Los mojaban en la fuente que, aunque no servía, estaba llena de agua y musgo. También recuerdan  entrar a los salones haciéndose pasar por los estudiantes y les hacían exámenes a los que recién ingresaban, teniendo un espacio muy agradable, dónde todos se conocían y compartían múltiples experiencias.

También se concentraron muchos personajes icónicos como Santander Durán Escalona, sobrino de Rafael Escalona, quien fue uno de los precursores del vallenato en el Tolima, con su canción “Canto al Tolima”, que se convirtió en el himno de esa época para las prácticas y salidas que hacían los estudiantes y profesores de la Universidad del Tolima.

Es así que, en este contexto, se dio la oportunidad de conversar con algunos de los ingenieros egresados con 53 años de trayectoria aportándole al Tolima y al mundo su profesionalismo, dedicación y liderazgo, que fortalecieron el desarrollo del sector agrario, con altos niveles de calidad ética, responsabilidad y vocación de servicio.

La Facultad de Ingeniería Agronómica conmemoró esta fecha tan importante, con un evento que convocó a 13 ingenieros egresados del año 1969, contando con un video con fotos de la época, viajes, grado, salidas, entre otras experiencias, entregándoles a su vez un souvenir por parte de la Facultad y un reconocimiento exaltando su importancia dentro de la memoria de la Universidad. El cierre del evento fue un concierto en el Auditorio de la Música.

Finalmente, la Facultad de Ingeniería Agronómica agradece a los ingenieros Carlos Aguiar Tello, Luis Arturo González, Jaime Guarnizo Godoy, Eduardo Hernández, Carlos Alberto Martínez, Álvaro Montealegre, Jaime Otavo, Enrique Quijano, Rafael Robayo, Roberto Rodríguez, José Ricardo Romero, y las ingenieras, Licenia Triana y Amparo Vargas, por haber aceptado la invitación a ser homenajeados y por permitirse un día para el reencuentro y la memoria.

Referencias:

Melo Salazar, A. (2017). Rafael Parga Cortés. El último liberal. Tolimenses que dejan huella, 3, 133-153.

 

Redacción: Dayanis Contreras Durán

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