Producto del incremento de casos de fiebre amarilla en el Tolima y la confirmación del primer diagnóstico en Ibagué, tres docentes de la UT —Julián Celis, Alex Forero y Andrés Morales—, médicos intensivistas del Hospital Federico Lleras Acosta, han venido trabajando en el diseño de estrategias clínicas para el tratamiento y manejo de esta enfermedad viral, que puede alcanzar tasas de mortalidad de hasta el 70% en pacientes no vacunados.
El médico Julián Celis, docente del programa de Medicina en la Universidad del Tolima y especialista en cuidado intensivo, explicó que esta iniciativa surgió por la necesidad urgente de entender mejor el comportamiento clínico de los pacientes que llegaban en condiciones críticas.
“La propuesta nace más de una necesidad. Se nos comenzaron a presentar pacientes con fiebre amarilla en el hospital, y al revisar las guías y artículos disponibles notamos que había muy poca información actualizada sobre su manejo en UCI”, explicó Celis. Con base en la literatura internacional y en la experiencia directa con los casos locales, los especialistas lograron establecer nuevas pautas para el tratamiento, entre ellas, una reanimación hídrica más restrictiva, contrario a lo que indicaban las guías iniciales.
“Estos pacientes no responden bien a los líquidos abundantes. Además, observamos patrones específicos de disfunción neurológica, pulmonar y de coagulación que nos permitieron ajustar el enfoque de cuidado intensivo”, agregó.
Este análisis comparativo se complementó con estudios de cohortes en países como Brasil, donde también se han enfrentado brotes severos de fiebre amarilla. A partir de estas experiencias, se adoptaron estrategias que buscan disminuir la mortalidad en los casos más graves.
“La mayoría de los pacientes graves, sobre todo los no vacunados, fallecían. Por eso buscamos adoptar terapias específicas que hayan demostrado efectividad en otros contextos”, concluyó el docente.
Por su parte, el médico Alex Forero Delgadillo, también docente de la Universidad del Tolima y especialista en enfermedades infecciosas y medicina crítica, enfatizó que la mejor estrategia sigue siendo la prevención.
“La principal medida para evitar las formas graves de la enfermedad es la vacunación. No existe un tratamiento dirigido contra el virus, ni una cura, así que la vacuna es fundamental”, afirmó Forero. También insistió en que todas las poblaciones deberían ser inmunizadas, especialmente en regiones como Ibagué y el Tolima, donde la enfermedad representa un alto riesgo.
“Dos grandes recomendaciones: la primera es la vacunación para todos los grupos etarios, y la segunda es adoptar medidas de protección en áreas de riesgo, como el uso de mosquiteros, toldillos y ropa protectora”, añadió.
No obstante, Forero advirtió que las personas con sistemas inmunológicos comprometidos o en tratamiento con inmunosupresores deben consultar con su médico antes de vacunarse, debido a que se trata de un biológico con virus atenuado.
La UT sigue aportando a las acciones para hacer frente a esta alerta sanitaria que pone en riesgo a la población, no solo de la región, sino del país.
Por Melissa Guzmán.

